11 de mayo de 2015

COMENTARIO DE TEXTO OPOSICIONES. A APOLO, SIGUIENDO A DAFNE. FRANCISCO DE QUEVEDO

A APOLO, SIGUIENDO A DAFNE


Bermejazo platero de las cumbres,
A cuya luz se espulga la canalla,
La ninfa Dafne, que se afufa y calla,
Si la quieres gozar, paga y no alumbres.

Si quieres ahorrar de pesadumbres,
Ojo del cielo, trata de compralla:
En confites gastó Marte la malla,
Y la espada en pasteles y en azumbres.

Volvióse en bolsa Júpiter severo;
Levantóse las falda la doncella
Por recogerle en lluvia de dinero.

Astucia fue de alguna dueña estrella,
Que de estrella sin dueña no lo infiero:
Febo, pues eres sol, sírvete de ella.


Nos encontramos ante un soneto, texto literario de género lírico, perteneciente a FRANCISCO DE QUEVEDO, poeta del siglo XVII que se engloba dentro del movimiento artístico, cultura y literario del Barroco.
El Barroco fue un movimiento cultural desarrollado entre 1580 y 1700, aproximadamente. Se caracteriza, en cuanto a las ideas, por un cierto pesimismo y una total desconfianza en los valores humanos; a ello se debe el predominio de obras literarias con carácter moralizador, ascético o satírico, en esta época. En la expresión, el Barroco ofrece mucha complicación, con exceso de elementos ornamentales (culteranismo) o sin él (conceptismo). Pesimismo y complicación expresiva pueden darse unidos, marcando el estilo de FRANCISCO DE QUEVEDO.

Considerado como uno de los mejores poetas no solo de su época, sino de todos los tiempos, FRANCISCO DE QUEVEDO es el máximo representante de la poesía conceptista, que se encuentra en contraposición con el carácter culterano de la poesía de LUIS DE GÓNGORA.

  La poesía de FRANCISCO DE QUEVEDO se puede clasificar en tres grandes grupos:
-         La poesía amorosa.
La poesía satírica y burlesca.
La poesía moral y existencialista.

En concreto, este soneto “A Apolo siguiendo a Dafne” se engloba dentro del grupo de la poesía satírica y burlesca, puesto que en esta composición se trata el mito de Apolo y Dafne, procedente de las Metamorfosis de OVIDIO, de forma satírica, en donde se cuenta como el yo poético demanda a Apolo, el cual es referido de diversas maneras (Febo, sol, ojo del cielo o Bermejazo platero de las cumbres), para que compre el servicio de Dafne y se sirva de ella como si fuera una mujer que ejerce la prostitución. Por lo tanto, el tema principal de este fragmento es la exhortación del yo poético hacia Febo, dios del Sol. Podemos destacar como subtema, la denigración de la figura mítica de Dafne por parte del yo poético.

En cuanto a su estructura, esta composición poética puede dividirse en tres partes bien diferenciadas:


  •          La primera parte, formada por el primer cuarteto, el yo poético demanda a Apolo que si quiere el placer de la ninfa, deje a su lado su labor como dios del sol.
  •     La segunda parte, formada por el segundo cuarteto y el primer terceto, el yo poético aconseja a Apolo (ojo del cielo) para que la compre, ejemplificando sucesos acaecidos a otro dioses como Marte (Ares, dios de la guerra) o Júpiter (Zeus, Dios de dioses).
  •       La tercera parte, compuesta por el último terceto, el yo poético vuelve a demandar que la tome utilizando su astucia.
A lo largo de esta composición poética de FRANCISCO DE QUEVEDO encontramos un predominio de la función poética, una función consistente en embellecer el lenguaje, empleando para ello numerosas figuras literarias tales como metáforas, aliteraciones, hipérbatos, invocaciones, etc… Sin embargo, también encontramos la utilización de la función referencial, forma que se refleja en el hecho de que el yo poético está ejemplificando una serie de sucesos que les sucedió a otras divinidades romanas, empleando para ello la tercera persona del singular del pretérito perfecto simple. Sin embargo, característico es el hecho del empleo de la función apelativa o conativa, en el empleo de la segunda persona del singular, reflejado en el uso de las formas verbales, ya que se ruega al Dios que deje de realizar una serie de actos que conciernen a su dominio con tal de gozar de la ninfa Dafne.

A continuación se iniciará el análisis del comentario literario de esta composición poética de FRANCISCO DE QUEVEDO. Para ello se seguirá el esquema de comentario elaborado por MARCOS MARÍN en su obra Comentario de textos: metodología y práctica. Atendiendo al mencionado comentarista, todo comentario de textos literarios debe comprender una serie de niveles:
-          Nivel fónico.
Nivel morfológico.
Nivel sintáctico.
Nivel léxico-semántico.

Dentro del nivel fónico, aparte de centrarnos en el estudio de los fonemas característicos del soneto, llevaremos a cabo el estudio de la métrica y del carácter prosódico de la composición. En cuanto al empleo de los fonemas, encontramos varias aliteraciones de gran interés en su formación, como es el uso de la labial, nasal, sonora, /b/,y de la alveolar, nasal, sonora /n/, ambas en posición implosiva, [cumbres, ninfa, alumbres, compralla, confite, azumbres, levantose…], fonemas que permiten enfatizar y otorgar intensidad al conflicto amoroso en que se encuentra Febo. También hallamos un uso reiterado de la vibrante múltiple, lateral, sonora /r/ en posición postnuclear [Marte, Júpiter, ahorrar, gozar, recogerle, sírvete…], fenómeno que aparece en los antroponónimos mitológicos y en los verbos de acción del fragmento, para expresar la rudeza del conflicto (Apolo la quiere poseer a la fuerza). Junto a estos fonemas de intensidad y rudeza, aparece el empleo de la aliteración del fonema interdental, fricativo, sordo /s/, también en posición implosiva [cumbres, espulga, quieres, alumbres, pesadumbres…], hecho que otorga suavidad y carácter armonioso al suceso que se cuenta.

Característico es el empleo de la palatalización del pronombre postclítico en el verbo “compralla”, rasgo que permite ubicar esta composición dentro del periodo literario del Barraco, siglo XVII, ya que era un rasgo típico del sistema fonológico del momento.

Atendiendo a la métrica, tal y como hemos mencionado anteriormente, FRANCISCO DE QUEVEDO hace uso de una forma poética de corte italianizante, formada por dos cuartetos y dos tercetos, con rima consonante y empleo del versos de arte mayor, versos endecasílabos para ser más exactos. El esquema métrico de la composición sería el siguiente: 11 ABBA 11 ABBA 11CDC 11 DCD.

En relación al carácter prosódico, a lo largo de la composición de QUEVEDO, predomina la modalidad enunciativa afirmativa. Sin embargo, más característico es el hecho del empleo de la modalidad oracional dubitativa, con el empleo de las proposiciones subordinadas adverbiales impropias condicionales, o la utilización de la modalidad oracional exhortativa, ya que, no podemos olvidar que el yo poético intenta convencer a Apolo que se sirva de la ninfa Dafne. Dentro del carácter prosódico, es preciso afirmar que el ritmo de este soneto es yámbico, con predominio de versos melódicos, factor literario que permite dar armonía y sutileza a la composición; no obstante, es llamativo el uso de los versos enfáticos (verso sexto y decimocuarto), ya que en ellos aparece la petición del yo poético hacia Apolo (ojo del cielo, trata de compralla; Febo, pues eres sol, sírvete de ella).

Con respecto al nivel morfológico, a lo largo de este soneto, formado por un total de noventa palabras, encontramos un predominio de la sustantivación (31% de palabras totales empleadas en el texto) de carácter concreto. De este empleo morfológico, es destacable el uso de los antropónimos de corte mitológico (Dafne, Febo, Júpiter o Marte) ya que sirven para reforzar la intertextualidad con la obra ovidiana de las Metamorfosis.

En cuanto al empleo de los verbos, que suponen el 14% de palabras totales usadas en la composición poética, predomina el uso de la tercera persona del singular del pretérito perfecto simple, especialmente en la segunda parte del soneto, en el momento en que se ejemplifican sucesos acaecidos a otros dioses que estuvieron bajo el influjo del amor, el empleo del presente del indicativo, puesto que sirven para situar el tema como algo actual o, por último, pero no menos importante, el uso de las formas del imperativo, ya que refuerzan el hecho de la exhortación del yo poético para que se apropie de la ninfa.

Mención aparte es el empleo de la adjetivación y el empleo de los adverbios. En este texto, existe una casi total ausencia en el empleo de esta categoría gramatical (un 2,2%), debido a que el poeta emplea la exposición como forma predominante en esta composición, ya que intenta convencer a Apolo a que intente conseguir por la fuerza y con astucia los placeres de la ninfa. Además, esta composición se caracteriza por su indeterminación situacional, ya que no aparecen adverbios de ninguna índole a lo largo del soneto.

Respecto al plano morfológico, encontramos diversas figuras literarias como es el empleo de la similicadencia, es decir, uso de la misma conformación verbal, repetida de forma sucesiva y acumulativa (volvióse, levantóse), el empleo de dos epítetos (Bermejazo platero de las cumbres y Jùpiter severo), una adjetivación más decorativa, que necesaria.

En relación al plano sintáctico, este soneto, formado por cuatro grupo oracionales, las cuales se corresponden a las cuatro estrofas del soneto:

El primer grupo oracional está formado por una oración compleja, ya que en su interior encontramos la presencia de una oración coordinada copulativa, integrando el segundo término de la coordinación una proposición subordinada adjetiva (que se afufa y calla), que complementa la canalla, la ninfa Dafne y una proposición subordinada adverbial condicional (si la quieres gozar).

El segundo grupo oracional, compuesta por otra oración compleja, contiene dos oraciones yuxtapuestas, incluyendo en el primer término de la yuxtaposición una proposición subordinada condicional (si quieres ahorrar de pesadumbres) y, en el segundo término, una oración coordinada copulativa.

El tercer grupo oracional, correspondiente a la tercera estrofa de la composición poética, está conformado por una oración compuesta, relacionadas entre sí por dos oraciones yuxtapuestas.

Por último, el cuarto grupo oracional, está formado por una oración yuxtapuesta, cuyo segundo término incluye una proposición subordinada adverbial causal (pues eres sol).

            Como se puede observar, a lo largo de este soneto de FRANCISCO DE QUEVEDO, se desarrolla un predominio de la estructura paractáctica frente a la hipotáctica, hecho que parece reflejar sencillez; sin embargo, esta sencillez se ve afectada por el exceso del hipérbaton como figura literaria predominante y básica de esta composición, figura que constituye una de las marcas de estilo más importantes del mencionado autor conceptista. También en su composición encontramos la presencia de elipsis, tal y como se observa en el segundo soneto (en confites se gastó Marte la malla, y la espada en pasteles y en azumbres).

En el plano léxico-semántico, es preciso afirmar que varias son las palabras claves en este fragmento, siendo OJO DEL CIELO o FEBO, las más características, debido a que es aquel a quien va dirigida la voz poética del soneto. Numerosos campos semánticos afloran en su interior, como son los propios de las entidades narrativas propias de los textos míticos (Dafne, Júpiter, Marte o Febo), ya que permiten explicar que nos encontramos ante un texto mitológico, rasgo característico de los autores de la literatura del Siglo de Oro; como el de los elementos naturales relacionados con el cielo (sol, estrella, lluvia), para darnos a entender el dominio de Apolo, como dios del sol y de las artes, etc… Sin embargo, rasgo llamativo en el soneto es el empleo de las isotopías textuales o campos asociativos, en concreto, con aquellos relacionados con el campo de la luz (alumbres, sol, estrella, etc…) o el campo económico (paga, gastó, ahorrar, dinero, compralla…), campo característico y principal, puesto que con ello el autor presenta a la Ninfa Dafne como un mero objeto, como una mujer que ejerce la prostitución, que para conseguir su favor, debes pagarla.

Numerosas metáforas abundan en el soneto, como aquellas referidas al dios Apolo ( pues eres sol; Bermejazo platero de las cumbres; ojo del cielo), con el fin de denominar a este ser de la mitología de diversas maneras, o hacia Dafne (la canalla).

Para concluir, debido a la presencia de numerosas figuras literarias, como las sucesivas aliteraciones, las complejas estructuras sintácticas favorecidas por el dominio del hipérbaton, las delicadas metáforas de diversa índole, el predominio de la sustantivación o los juegos verbales para llevar a cabo una acertada exhortación y por el tratamiento del tema mitológico con carácter satírico y burlesco, es necesario afirmar que nos encontramos ante una de las composiciones poéticas más hermosas y dotadas de perfección de FRANCISCO DE QUEVEDO.

5 comentarios:

  1. Gracias, he leído varios de los comentarios que nos has dejado en el blog, y me parecen muy buenos. Gracias por tu generosidad

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  2. El comentario está muy bien, pero no encuentro el TEMA

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    1. Por lo tanto, el tema principal de este fragmento es la exhortación del yo poético hacia Febo, dios del Sol. Podemos destacar como subtema, la denigración de la figura mítica de Dafne por parte del yo poético.

      Está al principio del comentario.
      Un saludo.

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