9 de diciembre de 2016

TEXTOS POÉTICOS DEL SIGLO XVIII

Estimados poeliteratos:

Para llevar a cabo el recital poético de poemas del siglo XVIII, os paso una serie de textos poéticos para que escojáis el que más os guste.

Atentamente,

Alejandro Aguilar Bravo.



TEXTO POÉTICO I

"Sobre el poder del tiempo"
José de Cadalso

Todo lo muda el tiempo, Filis mía, 
todo cede al rigor de sus guadañas: 
ya transforma los valles en montañas, 
ya pone un campo donde un mar había.

El muda en noche opaca el claro día, 
en fábulas pueriles las hazañas, 
alcázares soberbios en cabañas, 
y el juvenil ardor en vejez fría.

Doma el tiempo al caballo desbocado, 
detiene el mar y viento enfurecido, 
postra al león y rinde al bravo toro.

Sola una cosa al tiempo denodado 
ni cederá, ni cede, ni ha cedido, 
y es el constante amor con que te adoro.

TEXTO POÉTICO II

"Soneto primero, a Clori", 
 Gaspar Melchor de Jovellanos

Sentir de una pasión viva ardiente 
todo el afán, zozobra y agonía; 
vivir sin premio un día y otro día; 
dudar, sufrir, llorar eternamente;

amar a quien no ama, a quien no siente, 
a quien no corresponde ni desvía; 
persuadir a quien cree y desconfía; 
rogar a quien otorga y se arrepiente;

luchar contra un poder justo y terrible; 
temer más la desgracia que la muerte; 
morir, en fin, de angustia y de tormento,

víctima de un amor irresistible: 
ésta es mi situación, ésta es mi suerte. 
¿Y tú quieres, crüel, que esté contento?

TEXTO POÉTICO III

"La paloma"
Meléndez Valdés

Suelta mi palomita pequeñuela,
y déjamela libre, ladrón fiero;
suéltamela, pues ves cuánto la quiero,
y mi dolor con ella se consuela.

Tú allá me la entretienes con cautela;
dos noches no ha venido, aunque la espero.
¡Ay!, si esta se detiene, cierto muero;
suéltala, ¡oh crudo!, y tú verás cuál vuela.

Si señas quieres, el color de nieve,
manchadas las alitas, amorosa
la vista, y el arrullo soberano,

lumbroso el cuello, y el piquito breve...
mas suéltala y verásla bulliciosa
cuál viene y pica de mi palma el grano.

TEXTO POÉTICO IV
"A Dorila"
Meléndez Valdés

¡Cómo se van las horas,
y tras ellas los días
y los floridos años
de nuestra frágil vida!

La vejez luego viene,
del amor enemiga,
y entre fúnebres sombras
la muerte se avecina,

que escuálida y temblando,
fea, informe, amarilla,
nos aterra, y apaga
nuestros fuegos y dichas.

El cuerpo se entorpece,
los ayes nos fatigan,
nos huyen los placeres
y deja la alegría.

Si esto, pues, nos aguarda,
¿para qué, mi Dorila,
son los floridos años
de nuestra frágil vida?

Para juegos y bailes
y cantares y risas
nos los dieron los cielos,
las Gracias los destinan.

Ven ¡ay! ¿qué te detiene?
Ven, ven, paloma mía,
debajo de estas parras
do leve el viento aspira;

y entre brindis suaves
y mimosas delicias
de la niñez gocemos,
pues vuela tan aprisa.

TEXTO POÉTICO V

"Tú pusiste una flor púrpura"
Quintana

Tú pusiste una flor pura y graciosa
En la corona que adornó mi frente,
Y a mí es muy grato en la ocasión presente
Ceñir tus sienes de flamante rosa.
Vas, amable Pilar, a ser esposa,
Consagrando en las aras de Himeneo
Tu libertad y gracias juveniles.
¡Dichoso a quien se guarda este trofeo!
Yo, aunque agobiado con ochenta abriles,
Tomo, cual debo, parte en tu alegría
y en débil, sí, pero sincero acento,
Tu nombre doy para aplaudirle al viento,
Y acompaño tu triunfo en ese día.

TEXTO POÉTICO VI
"A la primavera"
José Cadalso

No basta que en su cueva se encadene
el uno y otro proceloso viento,
ni que Neptuno mande a su elemento
con el tridente azul que se serene;

ni que Amaltea el fértil campo llene
de fruta y flor, ni que con nuevo aliento
al eco den las aves dulce acento,
ni que el arroyo desatado suene.

En vano anuncias, verde primavera,
tu vuelta de los hombres deseada,
triunfante del invierno triste y frío.

Muerta Filis, el orbe nada espera,
sino niebla espantosa, noche helada,
sombras y susto como el pecho mío.

TEXTO POÉTICO VII
"La durmiente"
José Somoza 
La luna mientras duermes te acompaña,
tiende su luz por tu cabello y frente,
va del semblante al cuello, y lentamente
cumbres y valles de tu seno baña.

Yo, Lesbia, que al umbral de tu cabaña
hoy velo, lloro y ruego inútilmente,
el curso de la luna refulgente,
dichoso he de seguir o amor me engaña.

He de entrar cual la luna en tu aposento,
cual ella al lienzo en que tu faz reposa,
y cual ella a tus labios acercarme;

cual ella respirar tu dulce aliento,
y cual el disco de la casta diosa,
puro, trémulo, mudo, retirarme.

TEXTO POÉTICO VIII
Cuenta los pasos de la vida                                                                            
Diego Torres de Villarroel. 

De asquerosa materia fui formado,
en grillos de una culpa concebido,
condenado a morir sin ser nacido,
pues estoy no nacido y ya enterrado.

De la estrechez obscura libertado,
salgo informe terrón no conocido,
pues sólo de que aliento es un gemido
meláncolico informe de mi estado.

Los ojos abro, y miro lo primero
que es la esfera también cárcel obscura;
sé que se ha de llegar el fin postrero.

Pues ¿adónde me guía mi locura,
si del ser al morir soy prisionero,
en el vientre, en el mundo y sepultura?

TEXTO POÉTICO IX

Fábula VI. La zorra y las uvas
Félix María de Samaniego

Es voz común que a más del mediodía,
En ayunas la Zorra iba cazando;
Halla una parra, quédase mirando
De la alta vid el fruto que pendía.
Cansábala mil ansias y congojas
No alcanzar a las uvas con la garra,
Al mostrar a sus dientes la alta parra
Negros racimos entre verdes hojas.
Miró, saltó y anduvo en probaduras,
Pero vio el imposible ya de fijo.
Entonces fue cuando la Zorra dijo:
"No las quiero comer. No están maduras".

No por eso te muestres impaciente,
Si te se frustra, Fabio, algún intento
Aplica bien el cuento,
Y di: No están maduras, frescamente.

TEXTO POÉTICO X
A una dama
Diego Torres de Villarroel.
                                      
Nace el sol derramando su hermosura, 
pero pronto en el mar busca el reposo,
¡oh condición instable de lo hermoso,
que en el cielo también tan poco dura!

Llega el estío, y el cristal apura
del arroyo que corre presuroso;
mas, ¿qué mucho, si el tiempo, codicioso
de sí mismo, tampoco se asegura?

Que hoy eres sol, cristal, ángel, aurora,
ni lo disputo, niego, ni lo extaño;
mas poco ha de durarte, bella Flora;

que el tiempo, con su curso y con su engaño,
ha de trocar la luz que hoy te adora
en sombras, en horror y en desengaño          

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