7 de noviembre de 2015

VERSIÓN DEL CUENTO CLÁSICO DE LA CENICIENTA CONTADO POR LA MADRASTRA. AUTORA: MARÍA MENGUAL.

LA CENICIENTA (contada por la madrastra)

Como pudo quedarse Cenicienta (estúpida) con el príncipe, siendo ella una sirvienta más y encima sabiendo que mis hijas son unas chicas muy, pero que muy inteligentes, claro está. Bueno mejor cuento la historia desde el principio,
pues estaba yo, con la reciente muerte de mi marido, cuando conocí a un hombre muy guapo y apuesto, su trabajo era espectacular, ganabas mucha pasta (era comerciante). Su trabajo consistía en que cada mes tenía que salir de su hogar a entregar pedidos y a comerciar con sus clientes, me casé con él, por convencía porque necesitaba un hogar para mis hijas Anastasia y Drizella. Cuando llegamos a la casa, me recibieron muy bien. Mi marido el padre de  Cenicienta, tuvo que marcharse a realizar su trabajo en las afueras y no pude pasar rato con él. Mis hijas le pidieron vestidos y zapatos, pero ¡cómo no! Cenicienta le pidió una rama para la tumba de su madre, solo para quedar bien con su padre, desde ese momento ya le cogí manía y mis hijas también.  Mi marido no volvió, en su lugar vino un hombre que ni conocía, pero vi que Cenicienta si lo conocía claro, nos dijo que se había enfermado durante el viaje y que amaba a su hija, Bella (Cenicienta) así se llamaba, a mí ni me mencionó, le trajo su rama a Cenicienta y se olvidó por completo de mis hijas.
Un día, como otro cualquiera, Cenicienta vino del centro y le dijeron, que estábamos invitadas a un baile que había creado el rey para buscarle prometida a su hijo (el príncipe), mis hijas estaban como locas por la noticia y a Cenicienta se le debieron cruzar los cables porque nos dijo que le encargásemos un vestido para ella, claro yo no la iba a dejar ir ¡estamos locos o qué!
El día de la fiesta ella traía puesto un hermoso vestido de su madre, decía que iba a ir a la fiesta, a mí la verdad me dio lástima, pero no podía dejar que fuese al baile, nos dejaría en ridículo, así que entre mis hijas y yo le rompimos el vestido y se fue entre sollozos a su habitación que por cierto se lo cambié por el ático, que allí hace mucho fío para mí y mis hijas.
Cuando llegamos al baile le di nuestros nombres al muchacho que nos anuncia, bajamos las escaleras y vimos a una chica muy bella con un hermoso vestido y ¡unos zapatos de cristal! Con eso aluciné, me sonaba un montón, pero no conseguía reconocerla. Mis hijas intentaron bailar con el príncipe, pero no podían porque no paraba de bailar con la chica misteriosa. A las doce en punto, me acuerdo porque mire el reloj para ver cuanto más teníamos que estar aquí, porque el baile se me hacía interminable, la chica salió corriendo y dejó al príncipe plantado, ahí fue cuando me cansé y nos fuimos a la casa.

A la mañana siguiente el príncipe buscaba a la chica misteriosa con un zapato de cristal, por lo visto se le calló (a quién se le puede caer un zapato de cristal, ¡quién lleva zapatos de cristal!). Cuando llegó a nuestra casa encerré a Cenicienta en el ático, no podía dejar que nos avergonzara delante del príncipe y también pensé en que ella podía ser la chica misteriosa, ya que habían buscado a la chica en todos sitios y esta casa era la última que quedaba. Mis hijas se probaron los zapatos, pero a ninguna le quedó bien, así que cuando estaban apuntito de salir por la puerta escucharon un canto precioso que procedía del ático (donde estaba Cenicienta) era la estúpida de Cenicienta claro, tuve que decir que tenía una sirvienta y que la escondía para que no nos avergonzase, ella se probó la zapatilla y… ¡le cabía!, me quedé flipando, aunque tenía una ligera idea, no podía pensar que aquella chica tan linda y fina podía ser Cenicienta, el príncipe se la llevó a su castillo y se casaron. Ese final no me gustó nada, como os conté al principio no se merece ese final, pero alguna de mis hijas, pues sí.

4 comentarios:

  1. Me ha encantado, ha sido un placer leerlo, gracias por enviarlo.

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  2. María estás echa una artista, como Jesús, con el comentario de arriba.

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  3. Me gusto tu cuento me pareció muy entretenido y divertido

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