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28 de febrero de 2019

PRUEBA DE EVALUACIÓN DE BACHIILLERATO PARA EL ACCESO PARA LA UNIVERSIDAD. LUZ SÁNCHEZ MELLADO. TERROR EN CASA. EL PAÍS. 28/2/2019

PRUEBA DE EVALUACIÓN DE BACHILLERATO PARA EL ACCESO A LA UNIVERSIDAD
POELITERARIA

CURSO 2018/2019

TERROR EN CASA. 


Fuera hace un día de escándalo, luce ese sol que templa el ánimo y flota ese atisbo de primavera que hace que todo parezca posible. Dentro es noche cerrada, hay lobos aullando y reina esa atmósfera ominosa que presagia tormenta. Fuera, todos parecen felices menos tú, que lo tienes todo para serlo y no lo eres. Dentro, todo es triste y aciago y negro sin remedio. Porque dentro está la causa de todos tus bienes y tus males. Porque la noche oscura es tu alma, que ni vive ni descansa nunca del todo. Porque el lobo es carne de tu carne, lo que más quieres en persona. Y porque la tormenta es su cabeza mala o su maldad sin causa que le convierte en otro. Porque un día, el niño que vacunaste contra los virus muta en el virus propiamente dicho. Y lo tapas y lo cubres y lo disculpas esperando a que cambie. Porque va a cambiar, porque esto no puede pasaros, porque míralo ahí, dormido como un ángel, incapaz de hacer daño a nadie. Pero no cambia, y el ángel se torna diablo, y te mata en vida y tú eres a la vez su víctima y su abogado. Mal apaño.


De todas las películas de miedo que vi de niña recuerdo con pavor La profecía,con Gregory Peck y Lee Remick como aterrorizados padres de un angelical niño presuntamente poseído por el demonio que provocaba desgracias a su paso. Algo parecido me pasó con Tenemos que hablar de Kevin, la novela de Lionel Shriver donde unos padres son devastados por una adorable criatura, la suya, sin más tara que su maldad absoluta. Esta semana hemos conocido el caso de una madre devorada por su hijo, y el de otra que suplica que encierren al suyo por pánico a correr la misma suerte. Mientras debatimos sobre si somos buenos o malos padres, callamos sobre los hijos malos. Porque es tabú. Porque nos espanta. Porque el verdadero terror no está en libros ni películas, sino detrás de la puerta de la vecina que nos da los buenos días. O de la tuya propia.

LUZ SÁNCHEZ MELLADO, El País, 28/2/2019

Cuestiones

a) Establece la organización de ideas, de forma esquemática, de este texto.
b) Señala y explica la intención comunicativa del autor empleando para ello dos elementos de cohesión.
c) ¿Los padres están dando una correcta educación a los hijos? Elabora un texto argumentativo compuesto entre 150 y 200 palabras, empleando la estructura que se crea oportuno.

13 de enero de 2019

COMENTARIO CRÍTICO. CAMPEONAS, DE ALMUDENA GRANDES. EL PAÍS. 3/12/2018

PRUEBA DE ACCESO A LA UNIVERSIDAD
POELITERARIA

CURSO 2018/2019

CAMPEONAS


Ha pasado en el vértice de la insensatez más descomunal. Es difícil describir de otra manera la extravagancia de traerse a Madrid, a doce horas y pico de vuelo transoceánico, el partido de vuelta de la Copa Libertadores. Un partido que podría haberse jugado en el campo del River Plate a puerta cerrada, en cualquier otro estadio de Argentina con o sin público, o en Montevideo, en Santiago de Chile, en Lima, en Río, a muchas menos horas de vuelo de distancia y sin apenas diferencia horaria. Cualquiera de esas opciones habría sido más equitativa, más lógica, más sensata, más barata. Pero en el fútbol moderno el dinero manda sobre todas las cosas, y se ha optado por penalizar a los hinchas pobres, incluidos aquellos que tenían ya una entrada comprada para asistir a un partido que nunca se celebró, para privilegiar a los ricos, esos que pueden venirse de Buenos Aires a Madrid sin pensárselo, de un día para otro, el pasatiempo favorito de los argentinos adinerados de toda la vida. Por eso resulta tan emocionante que precisamente ahora, y sólo ahora, España haya vuelto a ganar un campeonato mundial de fútbol. La selección femenina sub-17, unas crías, ha hecho tal hazaña que a la prensa deportiva no le ha quedado más remedio que contárnosla. Hace una semana, nadie sabía quién era Claudia Pina. Ahora sabemos que marcó dos goles en la final, pero su nombre, su puntería, no valen tanto como las imágenes de la felicidad de unas chicas que juegan al fútbol porque saben, porque son buenas, porque les gusta. Si algún día el fútbol femenino se convierte en un negocio, por desgracia todo cambiará pero, de momento, le han robado protagonismo a la final madrileña de Libertadores. Y eso tiene casi el mismo mérito que traerse el Mundial a casa.

ALMUDENA GRANDES,  El País, 3/12/2018

9 de enero de 2019

COMENTARIO CRÍTICO. POLARIZACIÓN, DE LUZ SÁNCHEZ MELLADO. EL PAÍS. 3/1/2019

PRUEBA DE ACCESO A LA UNIVERSIDAD. 
POELITERARIA

CURSO 2018/2019

POLARIZACIÓN

Estos días me he salido de un par de grupos de WhatsApp de esos en los que te meten por quedar bien con todos y de los que no te vas por no quedar mal con nadie. Durante el curso, de prisa en prisa, no les echas cuenta. Sabes de qué pie cojean y te abstienes de comentarios por no tenerla. Estos días con más tiempo he constatado cómo están según qué patios y he decidido que conmigo no cuenten en según qué aquelarres. Ni días de amor ni noches de paz que valgan. No aguantaba un minuto más tamaño bombardeo. Barbaridades sobre inmigrantes, feministas, homosexuales, mendigos, indepes. Bravatas racistas, machistas, homófobas, clasistas. Soflamas supremacistas de toda supremacía hechas por personas a las que conoces, aprecias y a veces, admiras. Gente que quizá callaba lo que ahora dice y que ahora lo pregona envalentonada por la euforia de quien sale de la cueva y sabe que tiene quorum.

Bien, he cometido un error. Cada vez conozco a más gente que no ve los telediarios, ni lee los periódicos, ni oye las noticias de la radio. Porque se cabrea, porque se deprime, porque se altera, porque se aburre, porque se siente ignorada. Prefieren vivir en su burbuja y alimentarse de la papilla personalizada y predeglutida que les endosa su móvil, que les conoce mejor que si les hubiera parido, porque a una madre se le miente, pero el móvil es el cofre de nuestras vergüenzas. Mientras, en vez de rebatirles, los enterados les castigamos con el látigo de nuestra indiferencia y nuestro desprecio. Porque son unos incultos, unos estrechos, unos fachas. Puede. Pero son nuestros parientes, nuestros vecinos, nuestros amigos. Nuestros grupos de WhatsApp en persona. En cuanto pasen las fiestas, pido el reingreso aduciendo que no me fui queriendo, sino que se me fue el dedo con las copas. Conviene saber por dónde van los tiros antes de que nos den en la cabeza. Y en las urnas.

LUZ SÁNCHEZ MELLADO, El País, 3/1/2019

13 de abril de 2018

COMENTARIO CRÍTICO. CURRICULITIS. LUZ SÁNCHEZ MELLADO. EL PAÍS. 12/04/2018

PROPUESTA DE COMENTARIO CRÍTICO
POELITERARIA

CURSO 2017/2018

CURRICULITIS

Alguna vez me piden un curriculillo para justificar mi presencia en algún foro. Nada, unas líneas de relleno, sin más límite ni contraste que el pudor y la decencia. Aun así, suelo quedarme en blanco. Hay que estar muerta para, en 30 años de oficio, no haber hecho algún mérito, aunque sea por aburrimiento. Pero, quizá porque los periodistas crecemos oyendo que uno vale lo que su última pieza, no acabo de creérmelo. Tener, tengo la licenciatura, pero aún sueño con que me quedan varias de varios cursos y que ni mi padre, que en paz descanse, ni mis jefes, cuya vida dure varios siglos, lo saben. Síndrome del impostor, lo llaman, y se tiene o no se tiene.

Quien parece no sufrirlo es Cristina Cifuentes. Tres semanas llevamos esperando a que, pillada en falta, aclare si tiene un master, y hay varias investigaciones al respecto, como si una universidad fuera una célula yihadista. Lo que tiene delito es ver normal dispensar o que te dispensen de exámenes, clases, normas y plazos por ser quien eres, mientras criaturas de 16 años se dejan las dioptrías para subir una décima, porque de ella dependerá poder estudiar lo que desean. Henos aquí, tan entretenidos con el culebrón, yo la primera. No se le puede negar a la doña ni el gusto por los complementos ni el cuajo para mantenerla y no enmendarla. Ya en su día, fue a trabajar con un parche de morfina y siete costillas rotas con tal de no perder comba. No sé qué clase de droga, además de la soberbia, se pondrá hoy para aguantar la presión de ajenos y propios. Que dimita ya casi es lo de menos. Lo de más es la sospecha de que a algunos les dan los másteres en la tómbola. Nada nuevo, por cierto. Había en Los forrenta años, de Forges, una viñeta en la que un tribunal franquista le regalaba, además, la ingeniería de Caminos a un cachorro del Régimen que iba a por Industriales. De vergüenza no sé, pero en nada alguien puede palmarla de curriculitis aguda.

LUZ SÁNCHEZ MELLADO, El País, 12/4/2018

Cuestiones

1. Indica el tema de la composoción. 
2.a. Establece la organización de ideas. 
2.b. Elabora el resumen. 
3. Realiza el comentario crítico. 
4. Indica el significado de los siguientes conceptos extraídos del texto: 
- Soberbia. 
- Decencia. 
- Dispensar. 
- Mérito. 

5. Los géneros periodísticos de información, de opinión y mixtos. 

COMENTARIO DE TEXTO. FRAGMENTO 3. HISTORIA DE UNA ESCALERA DE ANTONIO BUERO VALLEJO.

PROPUESTA DE COMENTARIO DE TEXTO
POELITERARIA

CURSO 2017/2018

Cuestiones. 
1. Indica el tema de la composición. 
2. a. Establece la organización de ideas del texto. 
2.b. Elabora el resumen de la composición. 
3. Realiza el comentario crítico del texto. 
4. Analiza la estructura de las siguientes palabras y clasifícalas. 
- Bolsillo. 
- Intervenga. 
- Devolverá. 
- Importancia. 
5. El teatro posterior a 1939. 

COMENTARIO DE TEXTO. FRAGMENTO 2 DE HISTORIA DE UNA ESCALERA DE ANTONIO BUERO VALLEJO

PROPUESTA DE COMENTARIO DE TEXTO
POELITERARIA

CURSO 20187/2018

Antonio Buero Vallejo
[Historia de una escalera]


(Se meten y cierran. Fernando, abrumado, llega a recostarse en la barandilla. Pausa. Repentinamente se endereza y espera, de cara al público. Carmina sube con la cacharro. Sus miradas se cruzan. Ella intenta pasar, con los ojos bajos. Fernando la detiene por un brazo.)

FERNANDO: Carmina.

CARMINA: Déjeme...

FERNANDO: No, Carmina. Me huyes constantemente y esta vez tienes que escucharme.

CARMINA: Por favor. Fernando... ¡Suélteme!

FERNANDO: Cuando éramos chicos nos tuteábamos... ¿Por qué no me tuteas ahora? (Pausa.) ¿Ya no te acuerdas de aquel tiempo? Yo era tu novio y tú eras mi novia... Mi novia... Y nos sentábamos aquí (Señalando a los peldaños), en ese escalón, cansados de jugar..., a seguir jugando a los novios.

CARMINA: Cállese.

FERNANDO: Entonces me tuteabas y... me querías.

CARMINA: Era una niña... Ya no me acuerdo.

FERNANDO: Eras una mujercita preciosa. Y sigues siéndolo. Y no puedes haber olvidado. ¡Yo no he olvidado! Carmina, aquel tiempo es el único recuerdo maravilloso que conservo en medio de la sordidez en que vivimos. Y quería decirte... que siempre... has sido para mí lo que eras antes.

CARMINA: ¡No te burles de mí!

FERNANDO: ¡Te lo juro!

CARMINA: ¿Y todas... ésas con quien has paseado y... que has besado?

FERNANDO: Tienes razón. Comprendo que no me creas. Pero un hombre... Es muy difícil de explicar. A ti, precisamente, no podía hablarte..., ni besarte... ¡Porque te quería, te quería y te quiero!

CARMINA: No puedo creerte.

(Intenta marcharse.) 

FERNANDO: No, no. Te lo suplico. No te marches. Es preciso que me oigas... y que me creas. Ven. (La lleva al primer peldaño.) Como entonces.

(Con un ligero forcejeo la obliga a sentarse contra la pared y se sienta a su lado. Le quita la lechera y la deja junto a él. Le coge una mano.)

Cuestiones.

1. Indica el tema de la composición. 
2. a. Establece la organización de ideas. 
2. b. Elabora el resumen del texto. 
3. Realiza el comentario crítico del texto. 
4. Analiza sintácticamente la siguiente oración extraída del texto.
Es preciso que me oigas... y que me creas
5. Indica las características de los textos literarios de género dramático. 

8 de marzo de 2018

COMENTARIO LITERARIO. PRECIOSA Y EL AIRE. FEDERICO GARCÍA LORCA.

PROPUESTA DE PRUEBA DE ACCESO A LA UNIVERSIDAD
POELITERARIA

CURSO 2017/2018

PRECIOSA Y EL AIRE
[Federico García Lorca]

Su luna de pergamino 
Preciosa tocando viene 
por un anfibio sendero 
de cristales y laureles. 
El silencio sin estrellas, 
huyendo del sonsonete, 
cae donde el mar bate y canta 
su noche llena de peces. 
En los picos de la sierra 
los carabineros duermen 
guardando las blancas torres 
donde viven los ingleses. 
Y los gitanos del agua 
levantan por distraerse, 
glorietas de caracolas 
y ramas de pino verde.

Su luna de pergamino 
Preciosa tocando viene. 
Al verla se ha levantado 
el viento que nunca duerme. 
San Cristobalón desnudo, 
lleno de lenguas celestes, 
mira la niña tocando 
una dulce gaita ausente.

Niña, deja que levante 
tu vestido para verte. 
Abre en mis dedos antiguos 
la rosa azul de tu vientre.

Preciosa tira el pandero 
y corre sin detenerse. 
El viento-hombrón la persigue 
con una espada caliente.

Frunce su rumor el mar. 
Los olivos palidecen. 
Cantan las flautas de umbría 
y el liso gong de la nieve.

¡Preciosa, corre, Preciosa, 
que te coge el viento verde! 
¡Preciosa, corre, Preciosa! 
¡Míralo por dónde viene! 
Sátiro de estrellas bajas 
con sus lenguas relucientes.

Preciosa, llena de miedo, 
entra en la casa que tiene, 
más arriba de los pinos, 
el cónsul de los ingleses.

Asustados por los gritos 
tres carabineros vienen, 
sus negras capas ceñidas 
y los gorros en las sienes.

El inglés da a la gitana 
un vaso de tibia leche, 
y una copa de ginebra 
que Preciosa no se bebe.

Y mientras cuenta, llorando, 
su aventura a aquella gente, 
en las tejas de pizarra 
el viento, furioso, muerde.

28 de febrero de 2018

COMENTARIO CRÍTICO. AUTOCENSURA. ALMUDENA GRANDES, EL PAÍS, 26/2/2018

PROPUESTA DE PRUEBA DE ACCESO A LA UNIVERSIDAD
POELITERARIA

CURSO 2017/2018

AUTOCENSURA

La calidad de las intenciones que pongan en marcha el proceso es irrelevante. El infierno está empedrado con las mejores. Un buen día se invocan los sentimientos más elevados, la sensibilidad más progresista, el bien general, para prohibir un acto, para retirar de la circulación un libro, para prohibir la exhibición de una película, para descolgar un cuadro, para cerrar una exposición. La justificación de tales decisiones suele ser grosera, tosca, pero incluso cuando es sublime, los bellos conceptos que la integran resultan irrelevantes, y el respaldo de la opinión pública, por muy democrático que parezca, no tiene ningún valor. El único efecto transcendental de la censura de cualquier tipo sucede en el ánimo, en el espíritu creativo, o como lo quieran llamar, de cualquier artista, escritor, cineasta, que después de asistir a la condena de un creador, se sienta a una mesa ante un papel en blanco y un instrumento para escribir, o para dibujar. En ese momento, se preguntará si tiene vocación de héroe y muy probablemente se responderá que no. Pensará en su familia, en su pareja, en sus hijos, en las facturas de la luz, del gas, de la calefacción, en la letra de la hipoteca que tiene que pagar todos los meses, y comprenderá que tiene mucho que perder, ni más ni menos que cualquier persona sobre la que se proyecta la amenaza de la pérdida de sus ingresos. Y entonces decidirá que no pasa nada si sustituye un nombre propio por dos iniciales, que si pone a Buda en lugar de a Cristo el efecto será el mismo, que puede quitar del guion la escena del policía que mata al manifestante. Y publicará su libro, pintará su cuadro, rodará su película. Ese es el único efecto relevante de la censura. Porque así se destruye la cultura de un país.

ALMUDENA GRANDES, El País, 26/2/2018

1 de febrero de 2018

CUERPOS. MANUEL VICENT. EL PAÍS. 16/09/2012

PROPUESTA DE PRUEBA DE ACCESO A LA UNIVERSIDAD
POELITERARIA

CURSO 2017/2018

CUERPOS

Una joven atractiva, mientras se maquilla ante el espejo del cuarto de baño para ir a trabajar, recita una nueva versión del monólogo de Hamlet: ser o no ser, esta es la cuestión, levantarse todos los días a las siete de la mañana y tener que aguantar a un jefe despótico, machista e incompetente, todo por mil y pico euros al mes, o renunciar a esta lucha agotadora y quedarme en la cama para dormir, tal vez soñar, junto a un marido vulgar, a quien con un poco de maña puedo dominar a mi antojo. Este dilema aciago parece haber arraigado en buena parte de la juventud femenina. Frente a aquella generación de mujeres, que en los años sesenta del siglo pasado decidió ser libre y realizó un arduo sacrificio para equipararse a los hombres en igualdad de derechos e imponer su presencia en la primera línea de la sociedad, cada día es más visible una clase nueva de mujer joven, incluso adolescente, que ha elegido utilizar las clásicas armas femeninas, que parecían ya periclitadas, la seducción, la belleza física y el gancho del sexo para buscar amparo a la sombra de su pareja y recuperar el papel de reina del hogar. Puede que la moral de la iglesia católica se haya aliado con la crisis económica para imbuir tenazmente en la mujer la idea que vuelva a casa, críe hijos, se ponga guapa y complazca en todo a su marido. Si una chica acude a diario a machacarse en el gimnasio, si se atiborra de silicona, si camina sobre unas plataformas increíbles, si decora su piel con toda suerte de tatuajes, ¿busca sentirse saludable y fuerte para luchar por sus derechos o, tal vez, solo trata de convertir su cuerpo en un objeto de deseo, en un arma de combate frente a los hombres? Ser o no ser. ¿Qué es mejor, soportar a un jefe tirano que me explota o a un marido mediocre que me llevará a París si le hago un mohín de gatita? Puede que el dilema no sea tan rudo, pero aquellas mujeres que en el siglo pasado lucharon como panteras por su dignidad, sin tiempo para pintarse los labios, tienen ahora unas nietas hermosas, siliconadas, tatuadas con serpientes y mariposas, dispuestas a claudicar en sus derechos, con tal de ganar la otra batalla, el viejo sueño de sentirse adorables y tener al macho de nuevo a sus pies en la alfombra.

MANUEL VICENT, EL PAÍS, 16/9/2012

COMENTARIO CRÍTICO. EL ACOSO ESCOLAR.

PRUEBA DE ACCESO A LA UNIVERSIDAD
CURSO 2017/2018

POELITERARIA

ACOSO ESCOLAR

La brutal agresión en el patio de un colegio a una niña de ocho años que acabó en el hospital con múltiples lesiones ha hecho aflorar un grave problema presente en los centros educativos. La violencia, física y psíquica, en el seno de los colegios es una realidad, e intentar ignorarla, ocultarla o minimizarla no es la solución. Solo asumiendo que los menores son objeto de vejaciones y palizas por parte de sus propios compañeros será posible poner freno a un fenómeno que debería escandalizar a todos, empezando por padres y profesores.

Es inadmisible que en casos como el denunciado estos días en Palma de Mallorca no fueran los responsables del colegio quienes dieran la voz de alerta. Al fin y al cabo, era en sus instalaciones donde la niña fue arrojada al suelo y pateada repetidamente por un grupo de alumnos de entre 12 y 14 años (inimputables penalmente) a cuenta de una riña por un balón de fútbol al término del recreo.

Este suceso se une a las escalofriantes cifras facilitadas por la Fiscalía de Bizkaia, que el año pasado recibió 47 denuncias de acoso en el entorno escolar. Algunas tan flagrantes como la de una estudiante de bachillerato que necesitó escolta policial ante las constantes intimidaciones y amenazas, incluso de muerte, que recibía a través de mensajes clavados en su pupitre por parte de un compañero. Para descubrir al agresor fue necesario instalar cámaras ocultas en el aula. Hay otros instrumentos tecnológicos al alcance de todos, como la aplicación Alertcops, que permiten denunciar conductas delictivas. En año y medio de funcionamiento, este sistema ha impedido 63 casos de acoso escolar.

Detectar comportamientos que pueden derivar en acoso es una obligación de la que la comunidad escolar no puede abdicar. Su deber no es ocultarlos o intentar que no trasciendan, sino todo lo contrario: ponerlos en conocimiento de las familias, la policía y la Fiscalía.

Tampoco los padres pueden desentenderse y endosarles a los profesores toda la responsabilidad. Las competencias son ineludiblemente colegiadas. Es un principio básico que la educación ha de ser una tarea compartida y el proceso de aprendizaje y de socialización de los niños se debe conjugar en dos ámbitos irrenunciables: el hogar y la escuela. De poco sirve aplicar una férrea disciplina en un entorno si en el otro domina una completa dejadez. Instrumentos como los consejos escolares son esenciales para que padres y profesores actúen coordinadamente y transmitan a los niños valores cívicos de tolerancia y respeto.

Tan necesario como reforzar esa cultura de la educación compartida es adoptar medidas preventivas y diseñar protocolos de actuación en los colegios, un plan de formación específica al profesorado y una guía para padres y alumnos. Es preciso también aplicar el Plan para la Convivencia y Mejora de la Seguridad en los Centros Educativos y sus Entornos, ratificado por los Ministerios de Educación e Interior en 2007. Conocer la dimensión del problema, a través del prometido registro estatal de acoso, es la mejor manera de atajarlo. Pero además de voluntad política, hace falta dotarlo de medios para que funcione eficazmente.

COMENTARIO CRÍTICO. SUB. DAVID TRUEBA. EL PAÍS. 28/11/2017

PROPUESTA DE PRUEBA DE ACCESO A LA UNIVERSIDAD
CURUSO 2017/2018

POELITERARIA

SUB

Con las redes sociales nos pasa que andamos preguntándonos si mejoran la convivencia, si son útiles, si engrandecen o disminuyen la capacidad de raciocinio de las personas. No nos cabe duda de que han agilizado el comercio, la inmediatez y los latigazos de la opinión pública. Al transportar el móvil encima nosotros somos receptores perpetuos, emisores constantes, ofrecemos un volcado de intereses para quien quiera especular con ellos. En los últimos tiempos hemos descubierto incluso que el móvil sirve para que exhibamos nuestro subconsciente. Hasta ahora el subconsciente era una cosa que uno guardaba para sí, incluso ni uno mismo era capaz de acceder a él y en ocasiones tenía que recurrir a la hipnosis, al alcohol o a la psiquiatría. Sacar a la luz el subconsciente era una tarea de desinhibición que llevaba un esfuerzo a ratos dramático, como si uno se tuviera que intervenir con bisturí en sus propias vísceras. Pero gracias al teléfono móvil el subconsciente está ahora en las redes, en los chats, en el mensajeo más cotidiano.

Sorprende incluso la facilidad con la que demasiadas personas se retratan en público o en esa privacidad fingida de las redes. No les da reparo sacar su preconsciencia a pasear en exhibición grotesca. Ni siquiera hace falta que un juez ordene la intervención de las llamadas y asistamos a esas conversaciones que forman parte de la nueva era del destape. Si se han fijado, al desnudo robado en una playa le han sucedido los desnudos conversacionales filtrados desde sumarios e investigaciones. Es el nuevo porno, asomarse a la intimidad de dirigentes, corruptos, conseguidores y gañanes. Pero existe ese otro destape voluntario que es el de ver el subconsciente de muchos sacado a pasear.

Todos esos celebrantes de la muerte de alguien, todos esos justicieros de las redes, todos esos enfermos de protagonismo lo que nos muestran es su subconsciente hasta detrás del chiste más peregrino, del comentario más inane, del insulto más chocarrero. Toma mi subconsciente, nos dicen. Los policías madrileños que se declaraban nazis y asesinos con orgullo mostraban un subconsciente que no fue capaz de detectar ni el más experto responsable de hacerles el test psicotécnico que los habilitó para ser servidores públicos armados. Lo mostraron sin represión en su chat. He ahí mi subconsciente. Los violadores, los que superan los límites de tráfico, los que matan animales indefensos, cualquier transgresión si no se vuelca en la red carece de potencia. Para lo que no estábamos preparados como sociedad era para descubrir que tanta subconsciencia es criminal y repugnante. Es bueno verla, aunque el asco sea notable.

DAVID TRUEBA, EL PAÍS, 28/11/2017

21 de enero de 2018

COMENTARIO CRÍTICO. EL PARAGUAS. MANUEL VICENT. EL PAÍS 21/1/2018

PROPUESTA DE PRUEBA DE ACCESO A LA UNIVERSIDAD
POELITERARIA

CURSO 2017/2018

EL PARAGUAS

De noche, en el tren, el viajero volvió la mirada hacia el cristal de la ventanilla y pudo observar que fuera del vagón viajaba a la misma velocidad una figura cuyo rostro era exactamente igual al suyo. Habría cometido el error de creer que se trataba solo de la propia imagen reflejada en ese espejo oscuro de la noche. Después de reflexionar durante un tiempo llegó a la convicción de que esa figura podía ser la otra mitad de sí mismo desdoblada, que le había seguido siempre a todas partes desde su tierna infancia y que esta vez había conseguido alcanzarlo para seguir juntos viaje hacia el fin de la noche. Puede que el viajero lo ignorara, pero esa imagen oscura contenía, como en un negativo, todos los sueños que no pudo cumplir; los placeres a los que renunció; las oportunidades que no supo aprovechar; lo que pudo hacer y no hizo; todo lo que había tratado de ocultar; las renuncias, errores y caídas que lo llevaron a convertirse en un cobarde sin ningún interés. En el fondo del espejo de la noche vislumbró a un niño saltando feliz sobre la hierba, que después, de adolescente, bajo el sol del verano iba a la playa en bicicleta y quiso de joven descubrir la fuente de la belleza en la abrupta selva de Dante. Aquella visión le obligó a preguntarse ¿y si...? Cualquier hecho vulgar hace que cada día cambie la trayectoria de la vida. ¿Y si…? De pronto, el viajero recordó aquel paraguas. ¿Y si no hubiera llovido aquella tarde de otoño? El viajero sabía que nada habría sido lo mismo si aquella tarde de otoño no hubiera tenido que volver al bar a recoger el paraguas que había olvidado. En aquel bar se cruzó con la mujer que ahora le esperaba en la estación, fin de su destino. “¿Qué tal el viaje?”, le preguntó ella. “Me he encontrado con un tipo al que no había visto desde que éramos niños, un miserable”, contestó el viajero.

MANUEL VICENT, EL PAÍS, 21/1/2018

7 de enero de 2018

COMENTARIO CRÍTICO. CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA. GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ. TEXTO 1.

PROPUESTA DE PRUEBA DE ACCESO A LA UNIVERSIDAD
CURSO 2017/2018

POELITERARIA

El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo. Había soñado que atravesaba un bosque de higuerones donde caía una llovizna tierna, y por un instante fue feliz en el sueño, pero al despertar se sintió por completo salpicado de cagada de pájaros. «Siempre soñaba con árboles», me dijo Plácida Linero, su madre, evocando veintisiete años después los pormenores de aquel lunes ingrato. «La semana anterior había soñado que iba solo en un avión de papel de estaño que volaba sin tropezar por entre los almendros», me dijo. Tenía una reputación muy bien ganada de intérprete certera de los sueños ajenos, siempre que se los contaran en ayunas, pero no había advertido ningún augurio aciago en esos dos sueños de su hijo, ni en los otros sueños con árboles que él le había contado en las mañanas que precedieron a su muerte.

Tampoco Santiago Nasar reconoció el presagio. Había dormido poco y mal, sin quitarse la ropa, y despertó con dolor de cabeza y con un sedimento de estribo de cobre en el paladar, y los interpretó como estragos naturales de la parranda de bodas que se había prolongado hasta después de la media noche. Más aún: las muchas personas que encontró desde que salió de su casa a las 6.05 hasta que fue destazado como un cerdo una hora después, lo recordaban un poco soñoliento pero de buen humor, y a todos les comentó de un modo casual que era un día muy hermoso. Nadie estaba seguro de si se refería al estado del tiempo. Muchos coincidían en el recuerdo de que era una mañana radiante con una brisa de mar que llegaba a través de los platanales, como era de pensar que lo fuera en un buen febrero de aquella época. Pero la mayoría estaba de acuerdo en que era un tiempo fúnebre, con un cielo turbio y bajo y un denso olor de aguas dormidas, y que en el instante de la desgracia estaba cayendo una llovizna menuda como la que había visto Santiago Nasar en el bosque del sueño.

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ, Crónica de una muerte anunciada. 

2 de enero de 2018

COMENTARIO CRÍTICO. HISTORIA DE UNA ESCALERA. ANTONIO BUERO VALLEJO. TEXTO 1

PRUEBA DE ACCESO A LA UNIVERSIDAD
POELITERARIA

CURSO 2017/2018

FERNANDO.- No. Te lo suplico. No te marches. Es preciso que me oigas… y que me creas. Ven. (La lleva al primer peldaño.) Como entonces.

(Con un ligero forcejeo la obliga a sentarse contra la pared y se sienta a su lado. Le quita la lechera y la deja junto a él. Le coge una mano.)

CARMINA.-¡Si nos ven!

FERNANDO.- ¡Qué nos importa! Carmina, por favor, créeme. No puedo vivir sin ti. Estoy desesperado. Me ahoga la ordinariez que nos rodea. Necesito que me quieras y que me consueles. Si no me ayudas no podré salir adelante.

CARMINA.-¿Por qué no se lo pides a Elvira?

(Pausa. Él la mira, excitado, alegre.)

FERNANDO.- ¡Me quieres! ¡Lo sabía! ¡Tenías que quererme! (Le levanta la cabeza. Ella sonríe involuntariamente.) ¡Carmina, mi Carmina!

(Va a besarla, pero ella le detiene.)

CARMINA.- ¿Y Elvira?

FERNANDO.- ¡La detesto! Quiere cazarme con su dinero. ¡No la puedo ver!

CARMINA.- (Con una risita.) ¡Yo tampoco!

(Ríen felices.)

FERNANDO.- Ahora tendría que preguntarte yo: ¿Y Urbano?

CARMINA.- ¡Es un buen chico! ¡Estoy loca por él! (Fernando se enfurruña.) ¡Tonto!

FERNANDO.- (Abrazándola por el talle.) Carmina, desde mañana voy a trabajar de ‑rme por ti. Quiero salir de esta pobreza, de este sucio ambiente. Salir y sacarte a ti. Dejar para siempre los chismorreos, las broncas entre vecinos… Acabar con la angustia del dinero escaso, de los favores que abochornan como una bofetada, de los padres que nos abruman con su torpeza y su cariño servil, irracional…

CARMINA.- (Reprensiva.) ¡Fernando!

FERNANDO.- Sí. Acabar con todo esto. ¡Ayúdame tú! Escucha: voy a estudiar mucho, ¿sabes? Mucho. Primero me haré delineante. ¡Eso es fácil! En un año… Como para entonces ya ganaré bastante, estudiaré para aparejador. Tres años. Dentro de cuatro años seré un aparejador solicitado por todos los arquitectos. Ganaré mucho dinero. Por entonces tú serás ya mi mujercita, y viviremos en otro barrio, en un pisito limpio y tranquilo. Yo seguiré estudiando. ¿Quién sabe? Puede que entonces me haga ingeniero. Y como una cosa no es incompatible con la otra, publicaré un libro de poesías, un libro que tendrá mucho éxito…

CARMINA.- (Que le ha escuchado extasiada.) ¡Qué felices seremos!

FERNANDO.- ¡Carmina!

(Se inclina para besarla y da un golpe con el pie a la lechera, que se derrama estrepitosamente.Temblorosos, se levantan los dos y miran, asombrados, la gran mancha en el suelo.)

ANTONIO BUERO VALLEJO, Historia de una escalera. 

24 de diciembre de 2017

COMENTARIO CRÍTICO. ORTOGRAFÍA. MANUEL VICENT. EL PAÍS.

PROPUESTA DE PRUEBA DE ACCESO A LA UNIVERSIDAD
POELITERARIA

CURSO 2017/2018

ORTOGRAFÍA


Ahora que el idioma tal como lo escribimos hoy está a punto de desaparecer destruido por los nativos digitales en las redes, quisiera rendir homenaje a un maestro de escuela, de quien a los ocho años aprendí todo lo que sé de ortografía. Se llamaba Manuel Segarra. Gran parte de mi pasión por la escritura se la debo a aquel maestro cuyo recuerdo llevo en el corazón desde el fondo de mi niñez. En aquellos tiempos de la más desolada posguerra don Manuel se tomaba muy en serio su vocación. Aún lo veo con su guardapolvo color mostaza y las manos colgadas de las axilas por los pulgares paseándose entre las filas de pupitres mientras repetía lenta y espaciadamente en voz alta las palabras del dictado. Sentías su presencia detrás. Sabías que iba a inspeccionar en tu cuaderno la hache, la jota, la uve, la elle y que probablemente cualquier falta de ortografía iría acompañada por una colleja. En aquel tiempo a los maestros se les escapaba a veces algún sopapo o te daban con la regla en la palma de la mano. La ortografía estaba implicada en una sensación de terror. Cualquier profesor que ponga hoy la mano sobre un alumno se expone a un grave problema, pero entonces el castigo físico era aceptado con normalidad por la pedagogía, hasta el punto que si en casa decías que el maestro te había pegado, encima tu padre te daba otra paliza. Entre los papeles de una carpeta olvidada descubro la fotografía del curso escolar de 1944, en la que estoy muy serio al lado de este maestro. “Tú aquí conmigo” —recuerdo que me dijo don Manuel—. La Real Academia suele aceptar con gran parsimonia nuevos vocablos de la calle mientras hoy los niños están creando cada día con los dedos un lenguaje distinto. En esta lucha desigual quiero recordar a aquel maestro de escuela que me enseñó a escribir bien con una ortografía que ya forma parte de la melancolía.

MANUEL VICENT, EL PAÍS, 24/12/2017
Cuestiones

1. Indica el tema de la composición (0,5 puntos)
2.a. Elabora el resumen de la composición (1 punto)
2.b. Establece la organización de ideas de la composición (1,5 puntos)
3. Elabora el comentario crítico siguiendo las pautas de los textos argumentativos como modalidad textual predominante (3 puntos).
4. Realiza el análisis sintáctico de la siguiente oración extraída del texto (2 puntos)
Cualquier profesor que ponga hoy la mano sobre un alumno se expone a un grave problema, pero entonces el castigo físico era aceptado con normalidad por la pedagogía
5. Los principales géneros periodísticos (información, opinión y mixtos) (2 puntos)

16 de noviembre de 2017

COMENTARIO CRÍTICO. POR PUTA. LUZ SÁNCHEZ MELLADO.

PROPUESTA DE PRUEBA DE ACCESO A LA UNIVERSIDAD
POELITERARIA

CURSO 2017/2018

POR PUTA

Tienes 18 años. Estrenas mayoría de edad. Eres oficialmente adulta. Con cuerpo de mujer hecha y derecha, aunque en tu rostro y en tu mirada y en lo más hondo de tu seno, donde habita lo que llamamos alma, puede que aún seas, lo serás siempre, la niña de los ojos de los tuyos. Pero tú te crees muy mayor. Y capaz. Y libre. Lo eres, de hecho. Lo dice tu condición de ciudadana de pleno derecho. Estamos en julio. Empieza tu primer verano de libertad absoluta. Te quieres comer el mundo. Te vas a los Sanfermines. Bebes, bailas, te desmadras tanto o más que tus pares varones. Conoces a unos chicos en la calle a las tantas de la noche. Altos, guapos, simpáticos como ellos solos. Hombres, ellos sí, hechos y derechos que te sacan 10 años, 10 centímetros y mucho más que 10 kilos de envergadura por barba. Os divertís juntos. Jijí, jajá, selfis, picos, morritos, morreos. Puede que te des el lote con uno, o con varios, o con todos. Porque sí. Porque eres dueña de ti misma. Porque te da la gana y punto. Se ofrecen a acompañarte al coche. De camino, te meten en un portal y te penetran por donde quieren mientras se jalean, te graban en tal trance y se jactan de su hazaña ante sus colegas. Acaban, te roban el móvil y te dejan tirada en la escalera. Les denuncias. Les enchironan. Lloran. Patalean. Piden justicia. Dicen que son inocentes. Que tú consentiste. Que lo pasaste bomba, incluso. Pagan a un detective para que te siga y demuestre en el juicio que no eres una santa y que después del episodio estabas tan pancha. Entrabas, salías, vivías. Lo que no dicen es que, de cinco tíos como cinco Torres del Oro, ni uno tuvo una neurona activa o una célula de humanidad para acabar con la orgía, aunque tú se la hubieras pedido, como insinúan, casi de rodillas. Pero, claro, ellos son hombres y tienen sus urgencias. Y tú eres muy suelta. Ya se ve en el informe del detective. Lo que te pasa, te pasa por algo. Por puta.

LUZ SÁNCHEZ MELLADO, EL PAÍS, 16/11/2017

Cuestiones. 

1. Indica el tema de la composición. 
2. a. Elabora el resumen. 
2. b. Establece la organización de ideas. 
3. Realiza el comentario crítico. 

5 de junio de 2017

COMENTARIO CRÍTICO. LOS GIRASOLES CIEGOS. ALBERTO MÉNDEZ. AHORA LAMENTO NO HABER DICHO

POELITERARIA

PROPUESTA DE PRUEBA DE ACCESO A LA UNIVERSIDAD

CURSO 2016/2017

Ahora lamento no haber dicho 


Ahora lamento no haber dicho a mis padres que el hermano Salvador me vigilaba, porque el día que se presentó en casa de improviso no estaban prevenidos. Llegó dando patadas a la puerta y gritando. Mi madre no tuvo más remedio que dejarle pasar. Recuerdo que la casa estaba casi sin muebles porque se los estaba llevando gente desconocida por razones que no me atrevía a preguntar pero que yo atribuía a su pobreza y no a la nuestra.
Entró como una exhalación llamándome y no dejó de vociferar hasta que me encontró en la cocina fingiendo leer Alicia en el País de las Maravillas. Me preguntó cómo estaba, me arrancó el libro de las manos, me lo devolvió inmediatamente y me  pidió, sin esperar mi respuesta, que le dejara hablar un momento con mi madre.
Durante muchos años me ha atormentado el remordimiento por haber invocado a los leprosos para que se comieran a ese energúmeno que estaba haciendo daño a mi madre, porque cuando acudí aterrorizado al oír sus gritos, vi cómo mi padre, desangelado e impotente, se abalanzaba sobre el hermano Salvador que estaba a horcajadas sobre ella, que se protegía el rostro con las manos para evitar el aliento de aquel puerco que hocicaba en su escote. Mi padre había salido del armario.

ALBERTO MÉNDEZ, Los girasoles ciegos. 

4 de junio de 2017

COMENTARIO CRÍTICO. A EXAMEN. MANUEL VICENT. 4/6/2017

POELITERARIA

PROPUESTA DE ACCESO A LA UNIVERSIDAD

CURSO 2016/2017

A EXAMEN 

Después de todo, la Felicidad con mayúscula se compone de minúsculos actos felices; de sensaciones pasajeras agradables; de un estado de salud aceptable; de expectativas positivas ante un futuro siempre azaroso, aunque no totalmente tenebroso; de alguien que te quiera; de un amigo que esté dispuesto a ayudarte; de pequeños placeres inherentes a los cinco sentidos corporales. La trama cotidiana de actos felices está servida por ciudadanos corrientes y anónimos, que directamente inciden en tu vida. Esta lista de servidores la forma el panadero, el último quiosquero de la esquina, el tendero amable, el conductor del autobús, el médico de cabecera, el cartero que te trae buenas noticias, el fontanero muy profesional, el camarero de bar, la profesora del colegio de tus hijos, el vecino simpático que te da los buenos días. De otro lado está el nudo de las obligaciones que te ahoga y el mundo de la política cuya maleva atención absorbe gran parte de tu energía. Para descubrir si un político merece tu voto trata de imaginarlo como ese ciudadano corriente que contribuye a tu felicidad cotidiana. Y en este caso debes preguntarte si le comprarías el pan a Donald Trump si fuera panadero; si te subirías a un autobús conducido por el presidente Rajoy si llevara el volante igual como conduce a su Gobierno; si te dejarías operar del riñón por un cirujano que en el quirófano se comportara como lo hace Carles Puigdemont en Cataluña. Te darás cuenta de lo irresponsables e ineptos que son muchos de nuestros políticos de derechas y de izquierdas, en el poder o en la oposición, cuando piensas en qué incómodo fregado se convertiría tu vida si tal como se comportan en política esos líderes lo hicieran como tenderos, médicos de cabecera, conductores de autobús, cocineros o cirujanos. Con toda seguridad prescindirías de ellos. Pues, eso.

MANUEL VICENT, El País, 4/6/2017

3 de junio de 2017

COMENTARIO CRÍTICO. VINTAGE. JULIO LLAMAZARES. 3/6/2017

POELITERARIA

PROPUESTA DE PRUEBA DE ACCESO A LA UNIVERSIDAD

CURSO 2016/2017

VINTAGE

El Café Comercial de Madrid, el más antiguo de la capital, tanto que aparece en los Episodios nacionales de Galdós, lo cerraron hace dos años sin avisar a los trabajadores ni a los clientes, esto es, por sorpresa y con nocturnidad, lo que auguraba un destino incierto para el local, pero lo acaban de volver a abrir después de una remodelación a fondo que ha respetado sus elementos más característicos (mármoles, lámparas, mesas, sillas, espejos…) y su función de café de siempre, no así su alma y su clientela. Los precios y el nuevo estilo de la nueva, especialmente la de las noches, han espantado a la antigua, aquellos bohemios asiduos que se pasaban las horas muertas en el café leyendo el periódico, escribiendo o jugando al ajedrez en medio de los clientes ocasionales y de otros menos frecuentes pero con mesa ganada a pulso después de años de fidelidad al sitio.
Rafael Sánchez Ferlosio quizá fue el último de los históricos, desaparecidos ya sus amigos y compañeros del realismo de los 50 y el guionista Rafael Azcona y los suyos o el alcalde de Madrid y profesor Tierno Galván, que desayunaba todas las mañanas en el Comercial un madrileño café con churros antes de dirigirse a sus ocupaciones, pues vivía cerca. Pero no solo han desaparecido los bohemios y estudiantes del café. Otro de sus estandartes, los libros de segunda mano que se alineaban bajo los espejos a lo largo de las paredes para uso de la clientela, que los leía y los volvía a dejar, incluso los reponía por cuenta propia a su voluntad, también han desaparecido en beneficio de un nuevo concepto de interiorismo que los ha debido de considerar anacrónicos o dignos únicamente de decorar la parte alta de los baños, donde ha colocado unos pocos, eso sí, lo suficientemente altos como para que nadie alcance a cogerlos y se le ocurra ponerse a leerlos mientras atiende a sus necesidades. Vistas las frases que a modo de filosofía y enseña decoran las paredes del café en sustitución de ellos uno comprende perfectamente que el lugar de los libros son los retretes: Vivir es un asunto personal, Para ser hay que estar (todo un tratado de filosofía actual) o, ya en el colmo de la imaginación, Bibir (ojo al corrector de erratas: está escrito tal cual lo transcribo) es beber con los que viven.
¡Cuánta razón tenía Luis de Camoens, el príncipe de la literatura portuguesa, la invitada especial de la presente edición de la Feria del Libro de Madrid que se celebra estos días en el Retiro, cuando tituló un soneto hace ya 500 años: “Mudan los tiempos, mudan las voluntades”!

JULIO LLAMAZARES, El País, 3/6/2017

2 de junio de 2017

COMENTARIO CRÍTICO. FRAGMENTO DE El ÁRBOL DE LA CIENCIA, DE PÍO BAROJA.

POELITERARIA

PRUEBA DE ACCESO A LA UNIVERSIDAD

CURSO 2016/2017

LAS COSTUMBRES DE ALCOLEA

Las costumbres de Alcolea eran españolas puras; es decir, de un absurdo completo. El pueblo no tenía el menor sentido social; las familias se metían en sus casas, como los trogloditas en su cueva. No había solidaridad; nadie sabía ni podía utilizar la fuerza de la asociación. Los hombres iban al trabajo y a veces al casino. Las mujeres no salían más que los domingos a misa. Por falta de instinto colectivo el pueblo se había arruinado. En la época del tratado de los vinos con Francia, todo el mundo, sin consultarse los unos a los otros, comenzó a cambiar el cultivo de sus campos, dejando el trigo y los cereales y poniendo viñedos; pronto el río de vino de Alcolea se convirtió en río de oro. En este momento de prosperidad, el pueblo se agrandó, se instaló la luz eléctrica...; luego vino la terminación del tratado, y como nadie sentía la responsabilidad de representar el pueblo, a nadie se le ocurrió decir: “Cambiemos el cultivo; volvamos a nuestra vida antigua; empleemos la riqueza producida por el vino en transformar la tierra para las necesidades de hoy”. Nada. El pueblo aceptó la ruina con resignación.
—Antes éramos ricos —se dijo cada alcoleano—. Ahora seremos pobres. Es igual; viviremos peor, suprimiremos nuestras necesidades.
Aquel estoicismo acabó de hundir al pueblo.
Pío Baroja, El árbol de la ciencia