6 de noviembre de 2026

TALLER DE COMPRENSIÓN ORAL. CUENTOS SALVAT. JORGE Y EL DRAGÓN.

Estimados Poeliteratos:

En esta entrada os presento una nueva actividad de comprensión y expresión oral a partir del cuento «Jorge y el dragón», una historia protagonizada por un valiente caballero que deberá enfrentarse a una terrible criatura para salvar a la princesa Sabra.

Para realizar esta actividad, escucharemos el cuento dos veces. Durante la primera audición, prestaremos atención al argumento, los personajes y los acontecimientos principales de la historia. En la segunda audición, nos centraremos en los detalles más importantes para comprender mejor el contenido del relato.

Una vez finalizadas las dos audiciones, el alumnado deberá responder a 20 preguntas de comprensión y expresión, con las que trabajaremos la identificación de información explícita, la atención, la memoria auditiva y la capacidad para elaborar respuestas claras, coherentes y correctamente expresadas.

Con esta actividad pretendemos reforzar la comprensión oral y mejorar la expresión escrita a partir de la escucha activa de un texto narrativo.

Espero que os sea de ayuda.

Atentamente,

Alejandro Aguilar Bravo.


ENLACE: Cuentos Salvat. Jorge y el dragón. 

CUESTIONES

Instrucciones: Escucha atentamente el cuento «Jorge y el dragón» dos veces. A continuación, responde a las siguientes 20 preguntas de comprensión oral de sentido literal. Recuerda que debes elaborar respuestas completas, claras y correctamente expresadas.

1. ¿De dónde salió la horrible criatura que aterrorizaba a los habitantes de la ciudad?

2. ¿De qué color era el cuerpo del dragón y cómo estaba cubierta su piel?

3. ¿Qué hacían los habitantes de la ciudad para protegerse del dragón?

4. ¿Qué hizo el dragón cuando llegó a la entrada de la ciudad?

5. ¿Qué hacían las mujeres, los niños y los hombres cuando el dragón recorría las calles?

6. ¿Qué hizo el dragón con una hilera de casas mientras buscaba alimento?

7. ¿Cómo se llamaba el hombre más sabio del reino al que el rey pidió consejo?

8. ¿Qué buscaba el dragón para alimentarse, según el hombre más sabio del reino?

9. ¿Cómo se llamaba la hija del rey?

10. ¿Qué hizo el dragón cuando regresó a la ciudad y no encontró a la joven que buscaba?

11. ¿Dónde ataron a la princesa para entregársela al dragón?

12. ¿Qué estaba haciendo el caballero Jorge cuando vio al dragón junto a la princesa?

13. ¿Qué hizo Jorge cuando descubrió que el dragón estaba a punto de devorar a la princesa?

14. ¿Con qué objeto se protegió Jorge de las llamas que lanzaba el dragón?

15. ¿Qué hizo el dragón con la lanza de Jorge durante el enfrentamiento?

16. ¿Qué arma utilizó Jorge después de perder su lanza y qué sucedió con ella?

17. ¿Con qué arma consiguió Jorge herir al dragón entre dos escamas?

18. ¿Qué hicieron los habitantes de la ciudad cuando comprobaron que el dragón había muerto?

19. ¿Qué hizo Jorge después de liberar a la princesa Sabra del poste al que estaba atada?

20. ¿Qué recompensa pidió Jorge al rey por haber derrotado al dragón?

Si quieres acceder al solucionario de estas preguntas, pincha en el siguiente enlace: Solucionario. Jorge y el Dragón


JORGE Y EL DRAGÓN

Una horrible criatura salió reptando del gran lago donde acudían las gentes del lugar para sacar agua. Cuando el animal se tendía a la orilla del lago, nadie se atrevía a acercarse por allí.

Su amplia cola circundaba el lago y su cuerpo verde y escamoso se hundía en el lodo de la ribera. Sus correosas alas se agitaban para protegerse del calor del sol. Debajo de sus pesados párpados brillaban unos ojos verdes. Era el dragón más perverso e inmundo que os podáis imaginar.

Las gentes cerraban las puertas de la ciudad, echaban el candado a las puertas de sus casas y atrancaban las ventanas. A pesar de ello, no se sentían seguras. El dragón era más grande que la iglesia, más aún que el palacio del rey. Si tenía en busca de alimento, nada podían hacer para impedirle la entrada.

Aquella noche oyeron al dragón abandonar el lago y arrastrarse por el lodo. Sssac, sssac, sssac hacían sus pasos. Ssscrrr, ssscrrr sonaba su escamosa cola al arrastrarse por el camino. En la entrada de la ciudad, soltó un chorro de fuego por las narices y quemó las puertas, derribándolas.

Luego se acercó a todas las ventanas y miró por ellas. Las mujeres gritaban, los niños lloraban y los hombres huían. En palacio, la princesa Sabra rezaba.

El dragón avanzaba husmeando entre las casas; su estómago vacío hacía un ruido que parecía que tronaba.

—¡Tiene hambre! —gritaba la gente aterrorizada—. ¡Busca comida!

Grrrrrrr, rugió el dragón mientras descendía estruendosamente por la calle, aplastando a todos los que, aterrados, pretendían escapar de sus hogares. El animal siguió su camino, con pasos pesados y atronadores, mirando a diestro y siniestro. Parecía ir en busca de algo. Luego se volvió y, lanzando un inmenso chorro de fuego por la nariz, quemó una hilera entera de casas.

A la mañana siguiente, mientras el humo flotaba todavía por toda la ciudad, el monstruo estaba de regreso junto al lago.

—Debemos dar a esa bestia lo que busca, sea lo que sea —dijo el rey. Y mandó llamar a Baltasar, el hombre más sabio del reino, para preguntarle qué era lo que andaba buscando el dragón.

—Busca a la joven más pura y hermosa de la ciudad —dijo Baltasar—. Desea comérsela.

El rostro del monarca se ensombreció. Su propia hija, la princesa Sabra, era sin duda la joven más pura y hermosa del reino. Todo el mundo lo decía.

—¡No le daré mi hija! —exclamó—. ¡Eso es imposible!

—Aquella noche, el dragón se presentó otra vez en la ciudad en busca de la joven más pura y hermosa. Al no encontrarla, prendió fuego a otra hilera de casas.

—La ciudad quedará arrasada si no le das al dragón lo que quiere —exclamaron las gentes.

Y, por fin, el rey tuvo que ceder.

La bella princesa Sabra fue conducida a través de las ruinosas puertas de la ciudad y, justo a las afueras de la misma, la ataron a un poste de madera.

El dragón levantó la cabeza, que tenía apoyada sobre sus patas, y salió arrastrándose del lodo. Extendió sus alas y se lanzó, medio corriendo, medio volando, hacia donde estaba la princesa.

En aquel momento, un caballero vestido con una armadura detuvo su caballo junto al lago para darle de beber. Se llamaba Jorge, y era el hombre más valiente del reino.

Al mirar en dirección a la ciudad vio al dragón junto a la princesa, proyectando con sus alas una inmensa sombra sobre la joven. Tenía el cuello arqueado y la boca abierta de par en par. El calor de su fétido aliento había chamuscado el dobladillo del vestido blanco de la princesa y las puntas de su dorada cabellera.

El caballero montó sobre su caballo y se lanzó a galope hacia el dragón.

—¡Detente! —gritó—. Soy Jorge, el caballero más valiente del reino. ¡No devorarás a esta dama hasta que no hayas luchado conmigo!

El dragón se volvió, verde y enfurecido, como un enorme cocodrilo alado. Su fuego chamuscó la silla del caballo de Jorge, mas este alzó su escudo para protegerse de las llamas.

Luego, Jorge bajó la visera de su casco y se abalanzó sobre la bestia, armado con su lanza y su escudo. Pero el dragón rompió la lanza de una dentellada y escupió los pedazos. Se abalanzó sobre Jorge y lo derribó, haciéndole perder su casco y su manto.

Entonces Jorge cogió su hacha de combate con ambas manos, la giró sobre su cabeza, y le asestó un golpe donde creyó que estaba el corazón.

Mas el monstruo no tenía corazón, y el hacha quedó hecha añicos. Con un golpe de su inmensa cola, el dragón lo tiró al suelo.

Entonces Jorge sacó su larga espada. Sosteniéndola entre ambas manos, la hizo girar una y otra vez sobre su cabeza, recorrió con ella el escamoso pecho del dragón y la hundió entre dos escamas. La tierra tembló cuando el dragón, bramando y rugiendo, cayó de espaldas dando manotazos en el aire.

Avanzando con coraje, Jorge levantó su espadón y lo dejó caer con todas sus fuerzas sobre la cabeza del monstruo.

Cuando las gentes vieron que el dragón había muerto, se pusieron a aplaudir y dar vítores. Jorge liberó a la princesa Sabra del poste al que estaba atada, y se fueron cogidos de la mano a ver al rey.

—Dime lo que quieres como recompensa —dijo el rey, abrazando y besando a su hija—. Te daré lo que pidas, si está en mi mano el concedértelo.

Jorge dijo que como recompensa deseaba desposarse con la joven más bella del reino, la princesa Sabra.

Y el rey aceptó viendo el valor del joven Jorge y la complacencia de su hija Sabra.


Espero que hayáis disfrutado de la historia de Jorge y el dragón y que esta actividad os haya servido para mejorar vuestra comprensión y expresión oral, así como vuestra capacidad de atención y escucha activa.

Si queréis seguir practicando y descubrir nuevas actividades de comprensión lectora y oral, os invito a visitar el siguiente enlace de Poeliteraria, donde encontraréis numerosos recursos para continuar aprendiendo:

ACTIVIDADES DE COMPRENSIÓN LECTORA Y ORAL

Recordad que cada lectura y cada historia son nuevas oportunidades para aprender, imaginar y desarrollar nuestras habilidades comunicativas.

¡Muchas gracias por vuestra atención y hasta la próxima actividad, Poeliteratos!

Atentamente,

Alejandro Aguilar Bravo.


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